Mira la ventana empapada de viejos sueños y se retuerce sobre sí misma, no conoce otra cosa que aquel baúl de recuerdos cubierto de polvo y trastes añejos.No hay lluvia que arrastre su sufrimiento, no hay papel que pueda leerse sin lágrimas, no quedan ya fotografías que no hayan de ser empañadas...Todos los rincones le recuerdan el ayer sin permitirle - ni siquiera un ápice- a la luz que se adentre y reviva las paredes que la encierran.
En un ir y venir de "quizás" se agota de arrepentimientos, quitándole el aliento a las flores, sacándole el brillo a su sonrisa.No alcanza ya a medir lo que era; no escucha, no siente, no toca como antes...Su vida se balancea al compás de un requiem interminable.
Y entonces, ungida en la oscuridad de las mareas pasadas, una mano recoge su cuerpo pedazo a pedazo. Aquella alma altruista se empecina en reconstruirla en un lienzo nuevo. Entonces las pinceladas se vuelven más claras, más íntimas, más humanas. Y ella se entrega.
El calor de su sangre vuelve a recorrer sus mejillas, el sabor de su piel retoma aquel aroma de mujer y por fin aquel rastro de abandono, se aleja de su ser para darle cabida a aquella misteriosa figura que le devolvió el perfume de la vida.
"ARALC"

¿Quien es esa mujer que calla?¿Quien aquel que olvida?¿quien el que reconstruye los sueños? Si abajo firmo ese lienzo temo a mi soberbia. Solo conozco un sendero en el que eres protagonista.
ResponderEliminarSutil dedicatoria me acabo de dar cuenta, sos hermosa , aunque no te conozca señorita Aralc
ResponderEliminarComo bien dice la frase (bastante sabia la verdad): Se dice el pecado pero no el pecador. No hay soberbia que quepa en esta historia cuando uno hace propia cada palabra. Espero que pueda darle un sentido de propiedad y que el lienzo esté cada vez más lleno de vida. Un placer coincidir en estas líneas Sr. Y.
ResponderEliminarARALC