lunes, 15 de febrero de 2010

El descanso...


No es posible parar, el reloj no deja de gritar los minutos que le quita y las ideas se pelean por salir del cubículo mental en el que está. Como cumpliendo horario de oficina, su cuerpo tampoco responde a la tranquilidad orgánica y lógica de frenar.

Aquellas locuras jóvenes e inconclusas le arrebataron tantos años, que ahora intenta recuperar el tiempo perdido, gastándolo y subestimándolo. Ella recicla las horas para que el día dure más, sacrifica sonrisas, evade miradas y continúa.

Sin embargo, todo ese veloz remolino se detiene en un impás. Sus manos ya no se manchan de tinta, sus lentes ya no reflejan ese pilón de letras amontonadas y sus hombros dejan de resistir la tensión que les produjo el tradicional café de la mañana.

Es un suspiro; raro en ella, ya que apenas lograba respetar el normal proceso de respiración - ahorro de recursos le llamaba - y la toma por sorpresa.

No hay dígitos que sumar o restar, no hay ojos que la vean detenerse, no hay voces que la exhorten a sobreexplotar cada segundo ni palpitaciones que parar.

Ella se encuentra allá afuera, donde el aire atraviesa y recompensa esos cansados pulmones, donde el verde es simplemente verde sin pixeles o trucos digitales. El cielo está donde corresponde, la tierra le humedece los talones y la vida la recorre por entera como si fuese la primera vez.

Sólo tenía un conocimiento teórico, basado en varias doctrinas para obtener una respuesta democrática, sobre lo que la luz podía producir: ahora era la prueba empírica sobre sus pupilas, regodeándose en sus mejillas y obligándola a sentirse humana y vulnerable.

Paró por una casualidad, él la contuvo, la atrapó y le hizo prometer que aunque las ataduras modernas la hicieran cumplir horario y marcar tarjeta, él estaría esperando a que regrese porque siempre tendría un lugar para ser ella: un descanso.

lunes, 8 de febrero de 2010

De tí no se habla...

De tí no se habla en la mesa de los bueno modales,
ya no tienes que vestirte de un color apropiado,
ni siquiera apareces como antes en los anuncios del diario.

De ti no se habla porque asustas, porque estás lejos,
aunque algunos jóvenes te griten en la cara
que la vida es corta y no le temen a nada.

De ti no se habla porque siempre es tiempo de fiestas,
porque ya no vale la pena poner mala cara,
porque las lágrimas están sobrevaluadas.

De tí no se habla porque tu misma pasas sigilosa,
escondida y constante atraviesas cada rincón,
tras mil disfraces que luego guardas en un cajón.

De tí no se habla pero tu no discriminas,
prefieres el anonimato y edades distintas.

De tí no se habla pero te conocen en cada idioma,
te han transmitido en vivo y directo sin ningún dilema
y han difamado tu nombre poniéndole cara al problema.

De tí no se habla aunque te lleves lo ajeno,
aunque usurpes hogares y convides veneno.

De ti no se habla porque no es preciso,
porque  ya no consigues la primera plana
ni vendes discos de doble platino.

De tí no se habla porque tú, estimada muerte, eres insulsa
hasta que tengamos que hablarte cara a cara...

jueves, 4 de febrero de 2010

Voces del silencio...

Mira la ventana empapada de viejos sueños y se retuerce sobre sí misma, no conoce otra cosa que aquel baúl de recuerdos cubierto de polvo y trastes añejos.
No hay lluvia que arrastre su sufrimiento, no hay papel que pueda leerse sin lágrimas, no quedan ya  fotografías que no hayan de ser empañadas...Todos los rincones le recuerdan el ayer sin permitirle - ni siquiera un ápice- a la luz que se adentre y reviva las paredes que la encierran.
En un ir y venir de "quizás" se agota de arrepentimientos, quitándole el aliento a las flores, sacándole el brillo a su sonrisa.
No alcanza ya a medir lo que era; no escucha, no siente, no toca como antes...Su vida se balancea al compás de un requiem interminable.
Y entonces, ungida en la oscuridad de las mareas pasadas, una mano recoge su cuerpo pedazo a pedazo. Aquella alma altruista se empecina en reconstruirla en un lienzo nuevo. Entonces las pinceladas se vuelven más claras, más íntimas, más humanas. Y ella se entrega.
El calor de su sangre vuelve a recorrer sus mejillas, el sabor de su piel retoma aquel aroma de mujer y por fin aquel rastro de abandono, se aleja de su ser para darle cabida a aquella misteriosa figura que le devolvió el perfume de la vida.
"ARALC"